Los resultados ya están acompañando al Real Zaragoza pero en el club no hay tranquilidad. En las últimas semanas, Cristian Lobato y su agente, Rodri Baster, estén exigiendo a la entidad aragonesa que hagan valer el precontrato que ambas partes, con Agapito Iglesias a la cabeza, firmaron en febrero para que el extremo zurdo jugara en el cuadro aragonés durante las cinco próximas temporadas.
Sin embargo, hay varios problemas que han hecho imposible cerrar esta operación y que también lo hacen casi imposible ahora. Uno de ellos es que Lobato lleva lesionado de la rodilla desde febrero y no ha pasado ninguno de los reconocimientos que el Real Zaragoza le ha realizado.
Tampoco pasó el que se hizo con el Reading este verano y que también descartó su incorporación al no verlo apto para jugar. De ahí, que desde el club maño se dé por roto ese precontrato firmado en su día. Sin embargo, Rodri no lo ve así y quiere que se cumpla lo pactado, por lo que no se descarta que todo termine en los tribunales, aunque en principio ninguna de las partes desea acabar mal.
El otro problema con el que se ha encontrado esta temporada García Pitarch es que el precontrato que se pactó fue con unas cantidades que superaban los 600.000 euros de ficha. Una cifra inaccesible ahora mismo para un Real Zaragoza en Segunda división que en los últimos meses se ha tenido que apretar mucho el cinturón para que la Liga de Fútbol Profesional le dé el visto bueno a su presupuesto, que tuvo que bajar de 21 millones a 6. Un contrato de esas características nunca sería aprobado por la LFP.
Un jugador con proyección
Lobato era una de las perlas de la cantera azulgrana y el Real Zaragoza lo ató en febrero para asegurarse su concurso durante las próximas cinco temporadas. Se firmó un preacuerdo en el que también se incluyó una cláusula en la que si el equipo aragonés descendía, el futbolista podía elegir si se quedaba o buscaba otro destino. Pero su lesión en el tendón rotuliano cambió todo y echó por tierra sus planes. Este verano intentó encontrar otro club pero finalmente no lo logró y ahora se encuentra sin equipo.
Lobato era una de las perlas de la cantera azulgrana y el Real Zaragoza lo ató en febrero para asegurarse su concurso durante las próximas cinco temporadas. Se firmó un preacuerdo en el que también se incluyó una cláusula en la que si el equipo aragonés descendía, el futbolista podía elegir si se quedaba o buscaba otro destino. Pero su lesión en el tendón rotuliano cambió todo y echó por tierra sus planes. Este verano intentó encontrar otro club pero finalmente no lo logró y ahora se encuentra sin equipo.
Una vez cerrado el mercado de fichajes, y en teoría, cerca de recuperarse, Lobato sigue esperando un nuevo destino y quiere jugar en el Real Zaragoza, pero en el club aragonés no se fían de su rodilla y tampoco pueden pagar su ficha. La única posibilidad que tiene de firmar por el cuadro maño es que aceptara un nuevo contrato con otras condiciones, nunca superiores a los 100.000 euros, y que pasara bien el reconocimiento médico que se le tendría que volver a realizar de nuevo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario